Ñuñoa es una de las comunas más arboladas de Santiago, y eso no es casualidad: detrás de cada bandejón florido y de cada plaza de barrio hay una paleta de especies bien elegida. Reconocer esas plantas es el primer paso para llevarlas a tu antejardín. Acá te mostramos cuáles son y cómo conseguirlas.
Pocas comunas de Santiago tienen un verde tan presente como Ñuñoa. El corazón social es la Plaza Ñuñoa, rodeada de plátanos orientales añosos que dan sombra a las terrazas, y desde ahí el paisajismo se ramifica por avenidas emblemáticas como Irarrázaval, Pedro de Valdivia y Dublé Almeyda, donde los jacarandás tiñen de morado las veredas en noviembre y los crespones (Lagerstroemia) repiten la postal en verano. Los bandejones se rellenan con masas de agapanto y liriope, las dos apuestas seguras del paisajismo municipal de la comuna.
El otro gran capítulo es el verde patrimonial. El Parque Juan XXIII, diseñado por Álvaro Covacevich sobre los antiguos jardines de la chacra Santa Julia, y las áreas verdes de Villa Frei y la Villa Olímpica concentran ejemplares maduros de gomero, ligustrina y especies de sombra que los propios vecinos defienden como monumento. Más al sur, el Parque Deportivo Estadio Nacional sumó diez hectáreas nuevas de áreas verdes priorizando especies nativas de la zona central, como el quillay. Es paisajismo de manual: resistente, de bajo riego y pensado para durar décadas.
Cada sector de Ñuñoa tiene su carácter, su luz y su tipo de hogar. Acá va lo que mejor funciona en cada uno.
Si caminás por Ñuñoa con ojo de jardinero, vas a notar que las mismas especies se repiten una y otra vez. No es falta de imaginación: son plantas que aguantan el verano seco santiaguino, toleran las heladas de invierno y casi no piden riego una vez establecidas. Esa es exactamente la receta del paisajismo público, y es replicable en cualquier antejardín.
Replicar el look de los parques de Ñuñoa en tu jardín es más fácil de lo que parece: con tres o cuatro de estas especies armás un antejardín que se ve siempre prolijo y casi no da trabajo. Agapantos en masa para los bordes, una ligustrina o un ciprés para hacer cerco, y un crespón o un jacarandá como árbol de flor. Todo lo que ves en la plaza, Plantket lo despacha a tu casa en Ñuñoa.
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