Un jardín sustentable no es un jardín pobre: es uno que se ve espléndido gastando una fracción del agua. Diseñar pensando en el clima es el nuevo lujo.
Un jardín sustentable está diseñado para verse hermoso consumiendo la menor cantidad de agua posible, algo esencial en el clima mediterráneo de Chile. La clave está en elegir plantas de bajo consumo hídrico, agruparlas según su necesidad de riego y aprovechar especies adaptadas a la sequía como el chagual, la lavanda, el romero y las gramíneas ornamentales. Estas plantas no solo resisten el verano sin sufrir: aportan textura, color, aroma y movimiento al jardín, atrayendo polinizadores y reduciendo drásticamente la mantención. Diseñar un jardín de bajo consumo de agua significa menos riego, menos gasto y menos estrés, sin renunciar a la belleza. Es paisajismo responsable con orgullo nativo, pensado para durar y para cuidar nuestro recurso más valioso.
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La base de un jardín sustentable es agrupar las plantas según su sed: las de bajo consumo juntas, lejos de las que requieren más riego. Así evitas regar de más y cada gota llega donde hace falta. Especies como el chagual, el romero y la stipa prosperan con muy poca agua, mientras un buen mulch conserva la humedad del suelo. Diseñar con criterio hídrico transforma el riego de una obligación diaria en algo ocasional.
Las plantas de clima mediterráneo son las protagonistas naturales de un jardín sustentable en Chile. La lavanda francesa aporta color y aroma atrayendo abejas, el romero arbustivo suma fragancia y follaje siempre verde, y la stipa tenuissima regala movimiento con sus penachos dorados al viento. Combinadas con nativas como el chagual, crean composiciones llenas de textura que florecen y lucen espectaculares con un consumo de agua mínimo durante todo el año.
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